Sencillito y Carismático

Hace poco más de una semana y en medio de controversia y todo tipo de especulaciones, se entregó en Europa uno de los más grandes premios del deporte al “mejor futbolista del año”, siendo el ganador del Ballon D’Or en esta ocasión el jugador del Real Madrid Cristiano Ronaldo. Días antes de recibir este reconocimiento al ser entrevistado por el diario Marca, el portugués afirmó: “¿Si merezco ganarlo? Quizás sí, como el año pasado o como hace dos años. Creo que merezco ganar el Balón de Oro todos los años”.

En la vida así como en del deporte, no existe victoria ni derrota eterna pues tan sólo un par de años atrás, dicho reconocimiento le fue entregado a su más acérrimo rival, el también astro futbolístico Leonel Messi quien horas antes de recibirlo, afirmó: “Me gustaría que el premio lo ganara alguno de mis compañeros del Barcelona Xavi o Iniesta; por sus logros con su selección lo tienen bien merecido”.

Más allá de las incesantes y apasionadas comparaciones que han existido y existirán entre estos jugadores y muchos otros rivales deportivos, el tema que me resulta interesante a analizar no es quien de estos dos astros ha resultado el más talentoso o exitoso -pues ambos han obtenido grandes logros y también fracasos-, sino la actitud que ambos demuestran ante la derrota y sobre todo, ante la victoria.

Si bien gran cantidad de gente afirma que es a través de las derrotas que uno obtiene mayores aprendizajes, creo que en muchas ocasiones menospreciamos las virtudes y también las exigencias que implica el éxito y sobre todo, vivirlo de forma noble y provechosa. Aun cuando desde pequeños somos invitados a aceptar y comportarnos en la derrota a través de frases como “hay que saber perder”, creo que hoy en día como humanos debemos ir a un nivel mayor de reflexión y aprender también a saber ganar pues como bien dijera Jacinto Benavente, “en la derrota puedes conocer al soldado, pero sólo en la victoria conocerás al caballero”.

La humildad es una de las virtudes o cualidades más reconocidas y valoradas en el ser humano desde todos los tiempos y aunque muchas veces es malamente concebida como la humillación y el desprestigio propio en comparación con los demás, realmente se trata de reconocer la valía única e individual que cada individuo posee. Ya sea que la veamos desde una perspectiva cultural, social o incluso religiosa, esta virtud es apreciada comúnmente y es identificada por distintas doctrinas por algunos comportamientos modelo como los siguientes:

  • Un equilibrio personal y una relación de paz con mi entorno
  • La ausencia de ansiedad por ser reconocido por los demás
  • El reconocimiento de mis limitaciones y talentos
  • El reconocimiento de mis alcances, las autoridades y fuerzas superiores a mi
  • El camino de luz a través del servicio a los demás
  • La reducción del pensamiento egoísta o centrado únicamente en la persona
  • El reconocimiento de las bondades de mi prójimo
  • El abandono a la envidia por otras realidades

 

¿Qué tanto vivimos estos comportamientos dentro de nuestras vidas? ¿Cuándo nos resulta más fácil ser humildes? ¿En qué momentos de la vida hemos demostrado soberbia? Recuerdo cuando era pequeño ir descubriendo aspectos de mi persona en los que tenía “facilidad” o un “talento” natural como por ejemplo las matemáticas, sin embargo, también aspectos en los que tenía serias dificultades como el arte, el deporte y hacer amistades. La vida es un continuo flujo de aprendizaje, retos, logros y fracasos y estos ciclos nos permiten descubrir tanto nuestras virtudes como nuestras oportunidades; si bien existen filósofos que afirman que el orgullo y la arrogancia son necesarios en este proceso de formación para motivar nuestra preparación y dar paso a la aceptación personal, debemos reconocer que con el paso del tiempo una vez conformados como adultos debemos tener la madurez de delimitar claramente nuestras virtudes y defectos sin sentirnos superiores a nadie. En mi experiencia el orgullo propio puede resultar poderoso para consolidar nuestra autoestima y ayudarnos a superar momentos difíciles, sin embargo la línea entre reconocerte “hábil” en ciertos aspectos y sentirte “superior” por ello es en extremo delgada y tentadora.

Sócrates afirma que “el orgullo divide al hombre, mientras que la humildad los une”. Hoy en día es común observar todo tipo de modelos sociales, culturales y artísticos en los cuales el narcisismo y el orgullo exceden ese balance entre tener confianza y ser soberbio; si bien ante nuestra dinámica actual es notorio que ser humilde no siempre vende, debemos ser más críticos y honestos para reflexionar en cuáles son las verdaderas implicaciones de comportarnos de forma humilde o soberbia tanto a nivel personal como a nivel social. Si bien existen personas que pueden obtener muchos logros, posesiones y atributos por su talento, la incongruencia con un modelo noble y apegado a la humildad hace que esas personas lejos de ganar admiración y respeto lo pierdan pues finalmente, la humildad en sí no es únicamente una virtud romántica sino por el contrario, reditúa en lo personal y en lo relacional: Una persona humilde es más auténtica y transparente que quien no lo es, y ¿cómo no va a ser esto posible? Si está más en contacto con su realidad y en consciencia de sus imperfecciones. Una persona humilde tiene mayores oportunidades de crecimiento y aprendizaje, pues está abierta a la posibilidad de que su conocimiento y su percepción del mundo no están completos, y necesita una mejora continua. Una persona humilde es más agradable socialmente y empatiza más fácilmente con otras personas, pues reconoce que independientemente de su realidad existe la posibilidad de encontrarse en situaciones adversas en un futuro. Una persona humilde vive con mayor satisfacción y agradecimiento, pues no olvida de dónde viene y quién la ha ayudado a construir la persona que es.

Jesús de Nazareth afirmó “Aquellos que se humillen serán enaltecidos, y aquellos que se enaltezcan serán humillados”; ante el continuo devenir llamado vida en el que nos encontramos, es importante que como seres humanos no perdamos el foco en identificar no sólo en qué dedicamos nuestros esfuerzos y qué queremos lograr a lo largo de nuestras vidas, sino reflexionar en qué conductas y con qué actitud enfrentamos la vida. El camino de la humildad, la sobriedad y la sencillez es sin duda menos atractivo que su contraparte, sin embargo es un modelo más congruente y auténtico a través del cual podremos no sólo estar mejor preparados para enfrentar y aceptar las adversidades, sino también vivir de una forma más feliz y en armonía con nuestras posibilidades y por supuesto, también nuestros logros.

5 comentarios el “Sencillito y Carismático

  1. christian dice:

    Me dejas con tres cosas mi estimado Rubén. La del tema, yo creo que “ahí” hay algo más que estilos de asumir el éxito. Lo atribuyo a un tema de manejos de marcas (Ronaldo y Messi). Ya sabes uno Nike, otro Adidas, Americano vs Europeo. Real vs Barca. De otra forma no comparto que Ronaldo vea el éxito de ésa manera. También ganó Balón de Oro con el Man U. El sabe jugar en equipo, en los tres que ha estado, podría decir que por ese hecho lo creería más adaptable.

    La del Blog. No lo sabía y me gustó, te leeré más seguido. Me atrevo a sugerirte el blog del aísberg. Creo tienen cosas en común que bien podrían gustarte. Es de mi hermano.

    Y por último la del saludo. Un gusto saber de ti, les mandamos un fuerte abrazo a ti y a tu esposa.

    • Mi estimado Chris! Te agradezco mucho tus comentarios y gracias por la sugerencia, ten por seguro que lo buscaré. Estoy de acuerdo contigo en que es necesario analizar desde una perspectiva más completa estos jugadores para tener una opinión integral, sin embargo en este caso usé estas declaraciones para ilustrar un punto que creo todos hemos visto, no únicamente con estos personajes y este ámbito. Algo interesante que puedes considerar también en el análisis es la corporalidad de ambos, sus festejos, cómo la gente se expresa de ellos y también como ellos se refieren de ellos mismos… en fin, es un tema amplio que quizá en un futuro abordaré, pero creo para este tema sirvió bien como partida. Te mando un abrazo a ti y a tu esposa, y espero sigamos en contacto por este y otros medios!

  2. Guillermo Márquez Saucedo dice:

    Me gusta muchísimo tu análisis. Felicidades Rubén. Me declaro tu fan.

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