El poder de un sueño frustrado

Una de las capacidades más virtuosas y fantásticas del ser humano es la de soñar en un futuro mejor, una condición más próspera o un premio inédito aparentemente más allá de nuestro alcance. Ya sea un sueño personal como obtener un título académico y éxito profesional, o bien sueños de pareja como casarse, formar una familia y emprender un estilo de vida, o finalmente sueños humanitarios como erradicar la pobreza, el hambre o la discriminación en el mundo, los sueños representan una parte intrínseca de nuestra naturaleza humana e independientemente de nuestras condiciones e historia existe dentro de nosotros este potencial único y sumamente poderoso de crearlos.

Sin duda alguna podrás como yo recordar con gran claridad y júbilo el momento en el que uno de tus sueños se hizo realidad; existen muchos momentos memorables en la vida pero son realmente pocos aquellos en donde se conjugan satisfacción, orgullo, alegría y plenitud como cuando celebras tu matrimonio, te recibes profesionalmente, consigues una hazaña aparentemente imposible o nace tu primer hijo. Los sueños son entonces logros inigualables que nos brindan gran placer al conseguirlos y por lo mismo, los perseguimos hasta el cansancio ampliando nuestros límites y horizontes; hoy en día es común encontrarnos dentro de la popular corriente de pensamiento que promueve la búsqueda y lucha de nuestros sueños asimismo nuestra capacidad de transformar nuestra realidad a través de nuestros pensamientos (Creer es Crear, E-Square, etcétera) y es que ya desde hace varios años Paulo Coelho puso de moda la idea de que si realmente deseamos algo en cuerpo, espíritu y corazón, y enfocamos toda nuestra energía hacia su logro entonces seguramente el universo “conspirará” para que así suceda.

Sin afán de demeritar el potencial habilitador que tiene la psicología transpersonal y mucha de la literatura relacionada –tanto la sustentada como la romántica– en mi experiencia creo que es prudente y además necesario reconocer que NO todos nuestros sueños podremos hacerlos realidad, y el llevar la búsqueda de ellos a un extremo puede tornarse no sólo en un camino egoísta y caprichoso sino también puede resultar perjudicial para nosotros y nuestro entorno.

Incluso ahora que lo acabo de escribir me parece triste, derrotista y desmotivador el afirmar de forma tan contundente que existen sueños irrealizables y que por más que yo desee algo, luche con todo mi empeño y tenga al universo de aliado no lo conseguiré. La vida sin embargo está llena de ejemplos que si somos lo suficientemente receptivos podremos apreciar incluso más cerca de lo que creemos: matrimonios y familias separadas, carreras artísticas y deportivas interrumpidas, ideales profesionales aplazados por años y sin duda mucha hambre, odio, envidia y carencias en el mundo. En la experiencia personal del mismo modo, estoy seguro recordarás también sueños y objetivos que nunca lograste… podrás decir “al final no era lo que deseaba” o bien otros dirán “no lo perseguiste lo suficiente” y quizás ambos tengan razón, pero la realidad es que existe una probabilidad latente de que los sueños que tienes en este preciso momento nunca los logres. En lo personal en los últimos 2 años he podido vivir en carne propia que el desear algo con todo el corazón, enviando mensajes al mundo, encomendándome en todos los santos y preparándome de diversas formas y aspectos no es necesariamente suficiente para que un sueño en particular se logre, y a raíz de esta experiencia precisamente he desarrollado una teoría que me resulta interesante: ¿qué tal si la vida y la felicidad en sí no se trata realmente de alcanzar nuestros sueños?

Ante sueños finalmente frustrados a pesar de nuestra insistencia existe una nueva oportunidad de aprendizaje y crecimiento quizá incluso mayor que la que encierra el logro de los mismos y es el descubrir la vida misma y sus lecciones a través de nuestro andar hacia estos sueños. El sueño en sí no se convierte entonces en el fin como tal, sino en un motor que acciona nuestro paso y marca el camino hacia el cual en ese momento queremos –o necesitamos- andar. ¿No he logrado ninguno de mis sueños personales? Quizá sea momento de buscar sueños compartidos y a través de nuevos aliados y compañeros de vida soñar nuevamente; ¿he fracasado en el logro de una meta social o de pareja? Quizá sea necesario reflexionar cuál era mi necesidad por cubrir al perseguir ese sueño y evaluar si la puedo cubrir desde otro ámbito. El mensaje es que quizá es necesario fracasar en nuestros sueños para darnos cuenta del camino que hemos emprendido hacia lograrlos y entonces redefinir el rumbo no necesariamente hacia su búsqueda pues reconocemos que no está ahí la felicidad y el crecimiento, sino hacia una profunda exploración interna de lo que hemos descubierto de nosotros mismos en ese camino, cómo hemos evolucionado y en qué nos hemos fortalecido y descuidado, para entonces revalorarnos como personas y encontrar nuevo significado a nuestro andar. La mayor pérdida y a la vez la mayor oportunidad entonces de un sueño fracasado no es el no logro del sueño como nos han enseñado a concebir (logro de sueño = felicidad), sino la lección que el camino del “fracaso” hacia este sueño encierra.

Durante sus famosas conferencias de superación personal, Nick Vujicic afirma que la realidad “no puede ser obviada” poniendo de ejemplo que él sin tener extremidades no puede aspirar a ser un corredor, sin embargo denota que nuestro enfoque no debe ser en nuestras carencias sino en nuestras virtudes y posibilidades. Ante el “fracaso” aparente de mis sueños y ambiciones personales, debemos tener la fe y convicción de que nuestra vida y nuestro sentido de existencia responden a un plan más grande y amplio de lo que uno puede ver y, citándolo nuevamente, “quizá no podamos ver pero no quiere decir que no exista”.

Antes de finalizar quisiera ser claro y reafirmar que así como la fuerza de voluntad es una de nuestras virtudes y herramientas más poderosas como seres humanos, nuestra capacidad de soñar es fundamental en nuestra vida pues es la que detona nuestra energía interna hacia el movimiento constante y por tanto a nuestro desarrollo; la fe y convicción en nuestras creencias es siempre un bastión sólido en el cual soportar nuestro andar y ante los inevitables fracasos de nuestra vida, debemos tener la claridad de que los sueños son tan poderosos por la satisfacción que nos brindan en su logro, como por las lecciones y transformaciones internas de su búsqueda, así como por la visión esperanzadora y noble que despierta en nosotros ese deseo constante de vivir y luchar por una condición mejor. Como Neil Gaiman menciona en una de mis novelas gráficas favoritas The Sandman: “son los sueños los que dan forma al mundo”.

6 comentarios el “El poder de un sueño frustrado

  1. Lucrecia dice:

    Desde luego que la satisfacción es enorme cuando un sueño es cumplido pero, ¿te imaginas si se cumplieran TODOS nuestros sueños? Por lo menos la mitad de la magia estaría tirada a la basura, pues gran parte del enorme valor que esto conlleva está relacionado justamente con la idea del esfuerzo y la esperanza que supone intentar llevarlos a cabo. Como dices, los sueños terminan siendo motores y, al ver algunos de ellos aún sin cumplir, ¡seguimos activos para alcanzarlos! Así es que viva todo este maravilloso proceso de búsqueda de sueños, los alcanzados y los no.
    Un fuerte abrazo.

    • Tienes toda la razón Lucrecia! precisamente el elemento de “fracasar” hasta el momento en varios de nuestros proyectos y sueños es para muchos un aliciente más para perseguirlos, y también para valorar aquellos que sí logramos realizar y seguir avanzando en nuestro camino… gracias por tus comentarios! un abrazo

  2. ¿Osea sí, pero no? – Me agrada que haya un artículo que cuestione la corriente de “la felicidad lo es todo y el objetivo último de la vida”, pero aún leyendo el artículo veo que todo queda en “no sabes que pasará así que no pierdes nada con intentarlo”.

    • Gracias por tu comentario Wellington! Creo que más bien el cuestionamiento en sí es al discurso de que la felicidad está en perseguir tus sueños intensamente y a la idea no realista de que estos “siempre que los desees intensamente se cumplirán”. La vida para bien o para mal no siempre nos permitirá lograr lo que soñemos, entonces lo relevante es saber aprender del proceso y eso sí, mantenernos en constante movimiento y actualización. Saludos

  3. […] determinar cambios externos directa o indirectamente, desde mi experiencia creo en definitiva que uno no puede controlar todo lo que sucede a su alrededor, sin embargo lo que sí podemos alterar es cómo concebimos el cambio y por tanto, el tipo de […]

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