La crisis de mis 30’s

Para muchas personas cumplir años representa un logro y una alegría, para otros una bendición y un regalo, mientras que para algunos es simplemente un pretexto perfecto para festejar los logros o bien, ahogar las penas. Dependiendo del momento de vida y las circunstancias de cada quien, un cumpleaños representa también un ciclo ya sea como primer año siendo padres, el último de solteros o universitarios, el 5º de casado o bien, el décimo desde que perdió a un ser querido. En lo personal y aunque desconozco completamente en qué momento o de qué forma me programaron –o me programé- así, el cumplir años para mí más que un momento de felicidad y festejos, es una etapa de reflexión que lejos de ofrecer respuestas de mi vida, levanta constantemente viejas preguntas como ¿Quién eres? ¿En dónde estás? Y por supuesto, ¿ahora para dónde vas? Recuerdo perfectamente que hace un año a 1 semana de cumplir mis primeros treinta años de vida, esta etapa me generó mucha angustia y nerviosismo pues más allá de la tristeza natural de subir al tercer piso y saber con certeza que ya todos los niños me llamaban “señor”, dentro de mi existía un temor de llegar a esa dura evaluación y reconocer que quizá no llegaba a mis 30’s como lo imaginé hace 5, 10 ó 15 años. Aunque no soy una persona acostumbrada a vivir del hubiera, forzosamente el recapitular mi vida representa recordar y en ocasiones revivir momentos clave en los que quizá, tomé un rumbo que me ha alejado hoy en día de ciertos objetivos personales.

Ante semejante momento de la verdad y con la obligación que implica ser una persona consciente de esta oportunidad de crecimiento, no tuve más remedio que enfrentar las preguntas clave una por una y atacando cada una de las áreas que considero más representativas en mi vida. A continuación les comparto el sencillo modelo que si bien no inventé yo, a la fecha me resulta muy práctico para enfrentar esta interesante tarea:

 

1. Preguntarme quién soy. Entender quién soy para mi significa sencillamente tener clara mi identidad y con ello mis ideas, principios, conductas y sobre todo anhelos. Reconocer mi pasado es decir mis raíces y mi formación, pero también entender cómo mi experiencia ha transformado esa esencia y me ha conformado en un ser único y diferente. Definir cuáles son los principios, ideales, valores y creencias con las que veo y entiendo el mundo pero también, saber cuáles son mis posibilidades y limitaciones personales, entender mis sentimientos, mis motivaciones, mis necesidades y también mi misión u objetivo de vida. Si bien esta actividad pareciera sencilla y a la vez “redundante” de revisar cada año, he descubierto con el tiempo que conforme suceden eventos críticos en mi vida he aprendido a ser más abierto a nuevas formas de pensar en algunos sentidos, mientras que en otros me he reafirmado al 200%. El revisar nuevamente cuáles son las prioridades más importantes de mi vida, cómo concibo la misma y cómo quiero jugarla me da el soporte y me ratifica como persona íntegramente, no sólo a nivel personal sino entendiendo por qué a lo largo de mi vida he tomado las decisiones que he tomado y cómo sus consecuencias y aprendizajes las he ido integrando.

 

2. Preguntarme en dónde me encuentro. Una vez que tengo claro quién soy y qué es lo que creo es preciso revisar si mi condición actual refleja y es congruente con esa definición de mi persona, objetivos y metas. Hacer un sincero cuestionamiento y crítica a mis comportamientos y actos es precisamente analizar con fines constructivos si mi realidad actual refleja y es congruente con la definición verbal y el planteamiento que hago de mi persona, objetivos y metas. Puedo yo ser una persona que dice que lo más importante en mi vida es mi familia, pero… ¿continuamente le dedico tiempo en cantidad y calidad, más que a mi vida profesional? Puedo predicar que soy creyente o practicante de cierta religión, pero ¿realmente la sigo, la defiendo y la predico? En lo personal algo que me ha ayudado a hacer este análisis es dividirlo por áreas de la siguiente forma, desglosando a detalle y comparando mi condición ideal y mi realidad:

 

  • Física – el cuidado de mi cuerpo tanto de mi alimentación como su condición e higiene, así como el control y cuidado de mis vicios, lesiones y enfermedades.
  • Emocional – el cuidado de mis relaciones afectivas con mis compañeros, amigos, mi familia y sobre todo, mi pareja.
  • Intelectual – el uso de mi tiempo de forma equilibrada tanto para actividades lúdicas y que me relajen, como en mi formación y cultura, mi preparación para ser mejor profesionista y sobre todo, persona.
  • Espiritual y Trascendental – mi trabajo continuo para, independientemente de mis creencias, cultivar y purificar mi espíritu en un balance positivo que me permita realizarme en vida y encontrar un equilibrio o santidad.

 

3. Definir las acciones que realizaré para acercarme a mi destino. Lo importante en este sentido es que partiendo de la claridad de saber quién soy, qué busco y qué tan cerca o lejos me encuentro de ello, puedo definir prioridades para enfocar mis esfuerzos y así buscar acciones concretas, rápidamente accionables y sobre todo alcanzables que me permitan detonar un cambio en mi vida y empezar una dinámica positiva hacia mi felicidad. ¿Soy presa de un vicio o no puedo cerrar un proceso personal? Existen muchos expertos que me pueden asesorar y acompañar en un proceso de mejora. ¿No he tenido el desarrollo profesional deseado? Puedo a partir de mañana valuar alternativas para aprender más, mejorar mi perfil curricular y buscar nuevos retos y opciones de crecimiento. ¿He perdido la fe o la esperanza en la sociedad o el amor? Puedo evaluar mis experiencias del pasado, trabajar con mis paradigmas y trabajar más intensamente en un balance espiritual en mi vida.

Realmente y siendo muy honestos en nuestra vida diaria vivimos una gran cantidad de procesos de evaluación y mejora de desempeño de todo tipo: ya sea laboral, académico, incluso exámenes médicos o de hacienda para evaluar nuestras finanzas y obtener mejor status, condiciones de vida, desarrollo profesional y mejores ingresos; ¿por qué no preocuparnos como dice una buena amiga, en no sólo triplicar nuestro negocio sino triplicarnos como personas? Si bien este proceso es sumamente sencillo y definitivamente puede ser más completo, creo que es lo suficientemente práctico y aplicable como base para iniciar un proceso continuo de desarrollo y en lo personal,  me ha ayudado también a dejar de enfocarme en mis errores o fracasos del pasado y me ha permitido detonar acciones que me acerquen a mis metas independientemente de qué tan lejos o cerca esté de ellas.

Hoy en día estoy convencido que la crisis existencial y personal que viví yo hace un año no es exclusiva sino algo presente en la vida de todo ser humano independientemente de las edades pues además, es una realidad que la vida constantemente nos presenta circunstancias y condiciones inesperadas que nos sacuden de ese balance que tanto cuesta lograr y por lo tanto, es necesario estar preparados y en esos momentos darnos la oportunidad de pausar y analizar nuestra vida desde distintas perspectivas. Al final del día, en el silencio y la soledad de nuestras almohadas, cada uno de nosotros sabe qué demonios y qué temores nos acechan día con día y qué mejor que evitar ser presa de ellos tomando el timón de nuestras vidas y trabajando de forma proactiva y no reactiva con nosotros mismos. Hoy, a un año de que definitivamente reprobé mi examen personal y tuve que emprender acciones concretas de mejora, puedo dormir tranquilo “sin estudiar” los próximos 6 días pues llegaré en gran condición física después de terminar mi programa de Insanity, con mucha satisfacción de cumplir 6 meses con este blog, y la tranquilidad espiritual y afectiva de tener una fe fortalecida como nunca antes y la mejor compañía de mi familia y mi esposa a ya 5 años de casado. ¿Y tú, qué estás esperando para enfrentar tu crisis?

5 comentarios el “La crisis de mis 30’s

  1. Brenda Pedraza dice:

    A qué fuerte! Éste me llegó y no por el hecho, de haber cumplido 30 anhos apenas, sino porque hay momentos en que la monotonía es muy cómoda. En lo personal, yo he decidido entrar en un proceso de retroceso. Sé que es malo, pero quizá sea la última vez, en la vida, en la que me permita hibernar en todos los sentidos que tu explicas en este blog. Mmm… me quedo con la tarea de evaluar mi estatus actual. Quizá no necesitaré, al final, una senhal divina para hacer algunos cambios.
    Un abrazo Rubén y quedo en espera de tu siguiente aportación social. 🙂

  2. Paul Massieu Arvizu dice:

    Amigo: ¡Que vengan 60 años más! …y que con cada año que vivas, te hagas aún más presente y seas más TU, para ti y para todos los que tenemos el gusto de conocerte. Te abrazo.

  3. Ara Ruiz dice:

    Amigo super buen Blog!!, gracias por la mención =) pero sobretodo Felicidades porque con este trabajo estas logrando Trascender!! Un abrazote para ti y Chanty por sus 5 años y que sean muchos más!!

  4. Karen Acosta dice:

    Aguinaga, coincido en cada año más de vida nos da la oprtunidad de reflexionar sobre quiénes somos, a dónde vamos y qué estamos haciendo para llegar ahí. Definitivamente en mi resuena el hecho de tenerlo presente y continuar trabajando.

  5. […] En lo personal considero sumamente interesante detenernos a observar esta foto de qué cosas son las que normalmente deseamos o soñamos pues creo que revela partes muy íntimas de nosotros que comúnmente no hacemos explícitas; si bien es casual platicar en un nivel superficial que queremos bajar de peso, viajar a algún lugar, conocer a alguien “especial” o bien mejorar nuestra economía, pocas veces nos damos la oportunidad en este ajetreado mundo para realmente profundizar en qué realidad vivimos y qué necesidades tenemos como personas que nos impulsan a tener estos deseos: ¿Necesito cariño y afecto? ¿Quiero vivir más años? ¿Para qué? ¿Me siento solo? ¿Estoy aburrido? ¿Quiero ser más culto? ¿Tengo baja mi autoestima? ¿Necesito cambiar mi estilo de vida? ¿Estoy rodeado de la gente que quiero? ¿Me siento asfixiado económica o profesionalmente? Nuestros deseos aunque normalmente puedan parecer simples caprichos o gustos personales, muy comúnmente están relacionados a circunstancias y carencias que consciente o inconscientemente queremos atacar y resolver, y por lo tanto esta etapa y sus tradiciones resultan una gran oportunidad para inspirarnos y retomar un camino de búsqueda y satisfacción personal. […]

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