Una buena excusa para fracasar

Una de las características más asombrosas  del ser humano es que tiene la capacidad de sobrepasar sus límites y llegar más lejos de lo que jamás imaginó; siguiendo el lema de las Olimpiadas “Citius, Altius, Fortius” cuya traducción del latín es “más rápido, más alto, más fuerte”, desde pequeños hemos escuchado y presenciado proezas asombrosas del ser humano en los ámbitos científicos, intelectuales, deportivos y también sociales. Los ejemplos sobran y prueba de ello es que todos identificamos a personajes como Michael Phelps, Neil Armstrong, Albert Einstein o Mahatma Ghandi, sin embargo estoy convencido que día a día miles de personas logran rebasar sus propios límites con igual o incluso mayor mérito que los personajes antes mencionados; a lo largo de mis casi 31 años he tenido oportunidad de conocer personas y amigos que han transformado su vida desenvolviendo su aspecto y condición física, renunciando a vicios del pasado, superando conflictos personales y logrando sueños aparentemente inalcanzables. Y es que yo te pregunto, ¿recuerdas alguna ocasión en que lograste algo que creías imposible? Honestamente hacía mucho tiempo que yo no recordaba lo que era empezar ese camino.

Hace exactamente 16 días empecé un programa intenso de entrenamiento deportivo muy popular llamado “Insanity”; este programa como muchos de los que existen actualmente consta de una rutina de ejercicios y un cuidado alimenticio durante un periodo determinado de tiempo, en mi caso durante 60 días. Aunque al inicio tenía mis dudas hoy estoy convencido de que empecé este programa en el peor momento físico de mi vida, es decir que si bien he hecho deporte regularmente desde hace 20 años, cuando decidí empezar tenía la peor condición física de mis últimos 15 años, el mayor peso en mi vida y también una rodilla derecha todavía resentida de una lesión del pasado. Si bien las condiciones personales no eran las mejores, en el exterior encontré opiniones y comentarios de todo tipo desde muchas muestras de apoyo, motivación e inspiración, hasta burlas y críticas que sin ser mal intencionadas me llevaron a cuestionarme en un inicio si realmente fue una buena decisión: “esos programas son muy peligrosos”, “conozco gente que se lastimó haciéndolo”, “debiste de haber empezado con algo más sencillo”.

Todo aquel que alguna vez ha participado en las también famosas carreras de 5K, 10K, 21K, triatlones, maratones o cualquier tipo de competencia deportiva sabe mejor que yo que el esfuerzo requerido para lograr estas metas es excepcional e implica fatiga, sacrificios y retos constantes como en mi caso levantarme más temprano diariamente, renunciar a antojitos, cuidar mi cuerpo y no desvelarme. Bien dicen que hay una distancia muy grande entre querer algo y realmente merecerlo, y lo he vivido en carne propia pues desde el día 9 empecé con dolor en mi rodilla lastimada y aún apenas al 25% de avance de mi objetivo esta situación ha llegado a ser desesperante y me ha llevado en más de una ocasión a pensar seriamente en renunciar a mi meta… Y sin embargo en medio de esta situación interna y alrededor del ruido externo he notado que dentro de mí surge una motivación cada vez más grande por terminar el camino; una fuerza que simple y sencillamente me levanta de inmediato y sin dudar al sonido del despertador y me dice “¡Vamos, tú puedes!”, un ímpetu furioso por dar cada vez más en los ejercicios, sudar intensamente, gritar y celebrar incluso al borde del llanto, el término de la definitivamente insana rutina del día.

Toda esta dinámica externa e interna en la que estoy envuelto desde hace 15 días me motiva a reflexionar en qué elementos son los que llevan a las personas a superar sus restricciones físicas y mentales para lograr lo impensable. Si bien todos tenemos límites y capacidades diferentes por lo que no todos lograremos ser precisamente el más rápido, el más alto o el más fuerte, creo que todos tenemos dentro una fuerza que sí nos puede llevar a superar nuestros límites y es lo que conocemos como la fuerza de voluntad o voluntad simplemente, definida como la facultad que tenemos los seres humanos de conscientemente decidirnos por algo y hacerlo también con una actitud elegida.

De mi experiencia actual pero sobre todo de lo que he podido observar de otros amigos y conocidos sustento la idea de que la fuerza de voluntad no es una fuerza intrínseca, heredada, naturalmente desarrollada en nosotros desde nuestro nacimiento; creo que si bien todos tenemos la semilla de la voluntad, ésta debe de cultivarse desde pequeños y debe ser, al igual que un músculo, entrenada y fortalecida para entonces sí ser el bastón que nos permita soportar todo tipo de afrenta. Si bien creo que esta fuerza como lo dijera Albert Einstein es “más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica” estoy convencido de que para desarrollar su potencial debe de existir un esfuerzo constante y sobre todo gradual, es decir debemos ponerla en práctica primero con retos pequeños para con su consecuente logro subir cada vez más su intensidad y entonces sí, liberar su potencial y dejar que éste nos impulse ahora a lo que queramos alcanzar.

Una de las características más interesantes y positivas que encuentro del fortalecimiento de nuestra voluntad es que si bien podemos entrenarla con retos que involucren sólo algunos aspectos de nuestra persona –como mi prueba de Insanity que finalmente se centra en el aspecto físico y de salud- una vez fortalecida y entrenada podemos ejercer esta voluntad en todos los demás aspectos de nuestra persona pues impacta en nuestro autoestima, nuestro auto concepto y nuestra seguridad. En otras palabras, una vez que logre terminar mi prueba física y me haya demostrado a nivel personal que puedo soportar sesiones de entrenamiento, esfuerzo, sacrificio y dolor físico durante un tiempo determinado, tendré mayores posibilidades de superar otro tipo de retos y pruebas a nivel intelectual, afectivo, emocional o espiritual tales como “dejar de fumar”, “leer un libro al mes”, “tener una mejor relación con mi esposa”, “ser más paciente con mis hijos” o “cambiar positivamente mi entorno”. Si bien el mejorar mi condición física no me dará las herramientas necesarias para lograr alguno de estos objetivos, sí tendré una fuerza de voluntad suficientemente robusta para accionar las actividades que me encaminen a esos nuevos resultados.

¿Cómo despertar la voluntad? Cuando estaba platicando de este tema con mi hermana quien particularmente ha conocido de primera mano las complicaciones físicas que he tenido en este proyecto me preguntó de alguna manera: “¿qué es lo que te impulsa a seguir adelante?”, es decir ¿qué me motiva? O bien ¿de dónde nace este espíritu? En ese momento fue muy claro para mí entender que la motivación y la voluntad se despiertan de una visión poderosa de una condición mejor, en mi caso visualizarme en mi mejor condición física a mis 31 años. El tener clara la imagen de éxito es precisamente el catalizador que detona la reacción de nuestra voluntad y despierta nuevamente el deseo de demostrarnos a nosotros mismos que podemos hacer algo. Esta visión ha sido demostrada históricamente exitosa en todo tipo de atletas y artistas, quienes antes de una prueba importante se visualizaban logrando sus objetivos y celebrándolos con alegría; este catalizador sin embargo, puede no ser suficiente o mejor dicho ser increíblemente más poderoso si está fundamentado en un espíritu sano, bondadoso y positivo, por ejemplo si el esfuerzo que hago por mejorar mi físico es únicamente por mi vanidad seguramente mi motivación e impulso será menos intenso que si viene también acompañado de mi deseo por tener mejor salud y calidad de vida para mi esposa, mis hijos y mi familia. Citando al famoso neurólogo y psiquiatra Viktor Emil Frankl, autor de “El Hombre en busca del Sentido” entre otras obras, “la realización auténtica del ser humano y su salvación se da únicamente a través y en el amor”.

Estoy convencido que no hay nada más poderoso en este mundo que un ser humano con una fuerza de voluntad inquebrantable; hoy más que nunca creo que nuestra sociedad necesita de individuos que creamos firmemente que podemos lograr todo lo que nos propongamos, y desde el amor hacia nuestras vidas, nuestro mundo y nuestro país rompamos nuestros límites, reescribamos nuestra historia y sobre todo superemos las abundantes y justificables excusas que tenemos para fracasar. Cuestionemos hoy qué tanto hemos fortalecido nuestra voluntad y empecemos hoy a través de todo tipo de retos a forjar nuestra herramienta más poderosa, y sin duda alguna llegaremos a tener la capacidad de superar todo obstáculo pues como dice la expresión, “no has fracasado mientras lo sigas intentado”.

8 comentarios el “Una buena excusa para fracasar

  1. Ale Pescador dice:

    Rubén, Muchas gracias por estas palabras, concuerdo contigo y he tenido la fortuna de vivir en carne propia todos los sentimientos que has expresado. Gracias por compartirlo, me voy a permitir compartirlo con mi equipo 🙂

  2. MEPA dice:

    Excelente!! Me hiciste recordar una frase célebre que creo que aplica bien!!! “Siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito; siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino”, refiriéndose al poder del pensamiento y al valor de la constancia que hacen que sea el día a día lo que fortalece cada pensamiento, cada acción y los transforma en hábitos…

  3. Amigo, Muchas gracias por compartir este texto, no sabía como darle “Like” así que decidí mejor dejar un comentario (perdón que fuera hasta hoy). Sabes que yo estuve en una situación similar, que para mi ha representado un cambio de paradigmas y una transformación total, no solo de mi cuerpo, sino de mi estilo de Vida.

    Y como dijo Muhammad Alí, “Odié cada minuto de entrenamiento, pero dije: No renuncies, sufre ahora y vive el resto de tu vida como un Campeón.”

  4. […] los próximos 6 días pues llegaré en gran condición física después de terminar mi programa de Insanity, con mucha satisfacción de cumplir 6 meses con este blog, y la tranquilidad espiritual y afectiva […]

  5. […] tesis de maestría, de mi boda, mi desarrollo profesional e incluso el término de mi programa de Insanity, y la constante en todos es la presencia de mis seres queridos de forma física y espiritual para […]

  6. […] de finalizar quisiera ser claro y reafirmar que así como la fuerza de voluntad es una de nuestras virtudes y herramientas más poderosas como seres humanos, nuestra capacidad de […]

  7. […] dónde voy con todo esto? Más allá de hablar como en otras ocasiones de la fuerza de voluntad como una de nuestras herramientas más poderosas para conseguir nuestros propósitos, creo que esta […]

  8. […] brinda oportunidades únicas de admirar la grandeza del ser humano no sólo en términos de reto y superación personal sino también a nivel colectivo con muestras perfectas de humildad, solidaridad, empatía […]

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